Zurda mal hecha

Esa frase la he oído no una, ni dos, sino cientos de veces.

 

“Zurda mal hecha”.

Una señora que conozco, que ha sido una figura maternal para mí, repetía esa frase a diario.

Cuando planchaba algo de forma imperfecta, “zurda mal hecha”.

Cuando cocinaba y no salía como le gustaba, “zurda mal hecha”.

Cuando cosía y pinchaba en el dedo por un mal cálculo, “zurda mal hecha”.

Y así un sin fin de veces.

No, como estarás pensando, no me la decía a mí. Se la decía a sí misma. Aprendió desde la infancia que el origen de sus errores era el hecho de ser zurda, y que además sus padres no le hicieron bien (¿será que faltó cariño/pasión/ganas a la hora de “hacerla”?). Su manera de reprocharse algo a sí misma era siempre esa frase.

Yo soy zurda. Tan zurda que escribía mi nombre al revés (araS, en lugar de Sara). Hubiera sido una buena época para apuntarme a clases de árabe. Tan zurda que mi letra era ilegible porque no supe asimilar bien los conocimientos caligráficos elaborados para diestros. Me perdía recreos y recreos intentando perfeccionar una caligrafía desastrosa. Tan zurda que a medida que iba escribiendo en mi cuaderno de 1º de primaria, iba borrándolo con mi mano, cada vez más y más sucia con el acumule de lápiz. No sé cuántas veces tuve que lavármela, y a veces pienso que tengo dermatitis en esa mano de la cantidad de horas que pasaba lavándola a diario (sí, esto ya es pasarse de exagerada ;P)

Yo soy zurda. Tan zurda que cuando escribía, una tía abuela me pegaba (sin yo saber el motivo), hasta que mi abuela le reñía delante de mí diciendo que “ahora los niños nacen así y no pasa nada“. Nací zurda. Siniestra.

La palabra “siniestro” viene del latín sinister, que significa izquierda. Así como a la derecha se le asigna “Diestra”, a la izquierda “Siniestra”. Al tomarse la diestra como lo correcto y lo justo, a la siniestra se le asignó lo negativo e incorrecto…

He buscado “origen de la palabra siniestro” en Google (si lo busco en La Nave del bebé seguro que también tiene un post sobre este tema ;)) y esta definición es la primera que he encontrado. Alguien me dijo un día que los vascos tuvimos mucho que ver: Al parecer, en la cultura vasca ya existía cierta connotación negativa de la izquierda, y que en el momento de la latinización de nuestras tierras, adoptaron la palabra “Siniestra” para referirse a lo que hoy en día conocemos como “algo siniestro”, y que pusieron “ezkerra” como palabra para referirse a la izquierda. Sea verdad o mentira, de Bilbao tenían que ser.

Yo soy zurda. Tan zurda que en el colegio hacía cayo en la mano para conseguir que mis tijeras hechas para diestros pudieran recortar algo. Porque como siempre, en temas de recortes de preescolar iba la última. El día que vi unas tijeras para zurdos pensé que era una tontería. En cuanto las probé pensé que cómo había sobrevivido a preescolar sin ellas.

Yo soy zurda. Tan zurda que me dejaba la espalda para escribir cuando tenía clases en un aula con sillas de “mesa incorporada”, y el día que vi una de esas mesas para zurdos, me abalancé hacia ella como si no hubiera un mañana.

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Aula para diestros

Estudié pedagogía, y mi libro de “Psicología Evolutiva” decía que el 10% de la población era zurda. Haciendo cálculos, en clase éramos 30, y dos éramos zurdas. Ya estábamos rompiendo las estadísticas (no hace falta ser futbolista para romperlas).

Una vez tuve la oportunidad de conocer a Marta, una chica de mi edad que me decía que ella tenía dislexia. No sabía muy bien si era dislexia o qué, pero que de pequeña le obligaron a escribir con la derecha, siendo clarísimamente zurda. ¿Cuánta gente como ella se sale de ese 10% estadístico? Dice que desde entonces confunde mucho las letras. Ahí pensé que tuve suerte de haber sido respetada en ese sentido.

Otra vez conocí al pequeño Geoffrey: Hice unas prácticas de magisterio en Kenia allá por el año 2010. Si nos ponemos en situación, la educación allí estaba como la de aquí en los años 50: regletazos al canto, niños en fila recta y disciplina negativa por doquier, pero los profes eran muy buena gente. Sólo estaban aplicando “la buena educación” que de forma equivocada creían que debían aplicar. La profesora me pidió que, como era española, les contara a los alumnos de 2º de primaria algo sobre mi vida. No se me ocurrió otra cosa (el subconsciente traicionero) que decirles lo complicada que era para mí la vida de zurda. Todo en un tono jocoso y distendido. Los niños se reían cuando veían en la pizarra palabras que borraba con la mano a medida que las escribía. Se partían de la risa con esos esfuerzos inútiles que no hacían más que manchar mi mano. Pero al finalizar “mi actuación”, la profe estaba seria. Llamó al pequeño Geoffrey. Era el típico chavalito rebelde que la profe tenía sentado junto a su mesa porque no sabía de otra forma de tenerlo atado en corto. Los días previos había visto yo a los profes azotarlo por rebeldía, astucia, mala educación. Así que le miró y le dijo:” ¿Este es el motivo por el que me entregas los cuadernos sucios?” En efecto, Geoffrey había estado toda su vida desde que sabe escribir entregando su tarea sucia, y recibiendo castigo por ello. La profesora le pidió perdón, y me preguntó cómo podía solucionarlo. Sólo le tuve que comentar que con un lápiz 2H le arreglaba la vida. Así de fácil, señores.

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Lápiz idóneo para zurdos

Soy zurda, pero toco la guitarra como los diestros, cojo el cuchillo como los diestros, escribo (por fin) como los diestros. En un mundo de diestros hemos aprendido a imitar. Todo lo que comienza con una conexión neuronal (o qué se yo), nos ha limitado toda la vida pero nos ha hecho grandes imitadores. En lugar de adaptar las cosas para nosotros de la misma manera que se adaptan para los diestros, hemos tenido que hacernos a lo que había, y dar gracias porque no se nos ha atado la mano para no escribir con ella. Los zurdos mayores de edad somos supervivientes de un derechismo (sin connotaciones políticas) astuto que se imponía silenciosamente, normalizando que nuestra “¿forma de hacer?” era un incordio para la sociedad.

Hoy en día esto ha cambiado: Ya existen millones de cosas adaptadas para zurdos, las estadísticas hablan de un porcentaje de zurdos mucho mayor (ronda el 30%). Ya no habrán Martas que se salgan de ese porcentaje por imposición social.

Cuando era pequeña, mi abuelo me dijo que era zurda, como el Presidente de los Estados Unidos (Bill Clinton en aquel entonces). Me sentí súper importante y súper especial. Desde entonces siempre me fijo con qué mano escribe el Presidente de los Estados Unidos. Desde entonces todos han sido zurdos. Hasta ahora. Trump es diestro.

Doy gracias a Matt Groening por visualizar la “zurdez” con Bart Simpson. Hasta Ned Flanders es zurdo.

Iba a escribir una lista de personajes zurdos famosos, pero San Google ya me la ha facilitado, y aquí la dejo.

http://www.sidar.org/contramano/bien/personas.html

Porque los zurdos mal hechos también cambiamos el mundo 😉

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2 comentarios sobre “Zurda mal hecha

    1. Gracias bonica!! Jaja, yo en realidad también tenía asumido q era natural, pero viendo situaciones que he vivido… No siempre era natural para todos. A ver, que mi vida ha sido de lo más normal siendo zurda 😂

      Pero tenemos un día en el año: 13 de agosto, y esto es porque no todo el mundo tiene la suerte que yo he tenido. Lo que cuento aquí son anécdotas que, viéndolas con perspectiva, me hacen pensar que se ha avanzado mucho en el tema estos últimos años. Mola 😎

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